Páginas

martes, 1 de abril de 2014

Carta para el viento: recuerdos de una noche

Escrita por: Andrés Jiménez C.


A Priscilla, Fiorella, Erick, Sheyla y Reinaldo
Cada canción es retazo de la existencia,
Cada palabra es expresión de los sentidos,
Cada encuentro es fruto de la vida.

Inspirado en su creación colectiva, que es la creación de la (in)consciencia.




Cuánto nos pasa en la vida. Cuántas cosas soportamos en el diario vivir que devienen de un lado misterioso de lo interno o de lo exterior de nosotros, y que a pesar de todo lo que hagamos, no logramos comprender por más que le demos golpes a la cabeza.

Nuestros cuerpos son altares a/de la vida, pero aún así, nos los niegan y nos alejan de ellos, a lo que podemos sumar que hay parámetros pre-establecidos que se desprenden desde pasados para imponerse en nuestras naves, por lo que no dejan a nuestras naturalezas al desnudo, siempre tiene que existir un intermediario que nos diga hasta dónde llegar y de qué modo.

Pero a pesar del ruido en mi mente, te vi y me recordaste todo esto y muchas cosas más…

Palabras para un acto simbólico

El arte es una expresión universal, por lo que es mejor no calificarlo, no nombrarlo en exceso, solo vivirlo y sentirlo. El arte es una expresión simbólica, por esto tiene diversos significados. El símbolo siempre será diverso, por esto, una expresión de la esencia de la vida.

La expresión, creo, es una forma de acercarnos y comprendernos, por esto brindo una breve interpretación sobre el contenido simbólico de la obra de teatro “Concierto para mi muerte” (Heredia, Costa Rica, 28 feb.-2 mar.). Ojalá que de acá nazcan muchas otras, para de esta forma re-inventar la vida… nuestras vidas.

La reflexión será cantada en siete canciones, diversas y breves, de un mismo concierto.

Canción 1: El círculo

La Obra se desarrolla dentro de un círculo que abarca la totalidad. Este es un círculo que puede significar y representar la vida: no tiene ni un principio ni un final, simplemente es un continuo. En él nos insertamos, así como lo hacen las protagonistas y el protagonista de la Obra, no importa el punto desde que lo hagamos, lo que importa es que entramos y con esto se empieza a desplegar un sinnúmero de acontecimientos, muchos de los cuales creemos fortuitos, mientras que otros los gestamos sin pensarlo, solamente se dan.

El círculo posee el movimiento universal de la vida, entonces, lo que se encuentra dentro de él no ha estado estático, tiene su propio movimiento. Entramos en un mundo donde ya existen muchas pre-imágenes y muchos pre-conceptos sobre la realidad. Por tanto, entramos a seguir con el movimiento, a aportar nuestras existencias, para luego salir, solo en el momento preciso.

Canción 2: Nuestros altares

En la vida, existen altares que fueron construidos cerca o lejos de nosotros, esos altares los vamos a ir modificando y más que eso, significándolos. Cada vez agregándoles cosas nuevas o viejas, propias o ajenas, cercanas o lejanas, pero que al final forman parte de un todo; muchos de nuestros altares se entrecruzan en el camino, tal vez de una forma fortuita, tal vez de una forma planificada.

Canción 3: Canción para nuestra desnudez

Entramos a la vida desnudos (así como en un sentido metafórico lo hacen las actrices y el actor), sin máscaras que nos condicionen y nos opriman, pero conforme va pasando el tiempo, nos empezamos a ‘vestir’, a colocarnos esas máscaras que van a determinar todo nuestro caminar y que nos ‘definen’ en el devenir social, muchas veces nos las ponemos nosotros mismos según nuestros gustos; mientras que otras veces vienen de fuera de nosotros, bueno, en parte.

La desnudez es nuestra esencia, nuestro principio, lo innato. A ella cubrimos, a ella ignoramos. Por ella vivimos y por ella somos Universo. Qué sería de nuestras sociedades si la desnudez estuviera más presente, si empezáramos a desnudarnos, a ser nosotros.

Canción 4: El caminar… el vivir

Cuando se da nuestro despertar, uno de muchos, de ese vientre materno que es vida y paz, se empiezan a desplegar mucha actividad y vamos formando parte de historias colectivas e individuales que tienen una significación personal. La vida nos adorna con su velo, y nos presta un altar, ese que comentamos al inicio, para decorar, construir y destruir, mucho de lo cual se construye con otra(s) persona(s).

Los avatares de la vida se despliegan sin cesar a través de nuestra realidad, nosotros los caminamos. Muchas vidas forman parte de la nuestra, así como nosotros de la de otros. La incomprensión, el dolor, el sufrimiento, la alegría, el baile, la magia, la naturaleza, lo espiritual, las letras, los viajes… la pintura, son parte del incesante caminar, que no termina hasta llegar a un punto cualquiera, que es de donde puede surgir otro nacimiento… punto ciego que lo único que quiere es tener la libertad.

Canción 5: La ‘pelona’

La muerte es una compañera más, como muchas otras y muchos otros, se le debe de dar la importancia que merece, no más. Le danzamos con cada paso, le miramos en cada ventana, la tocamos en cada esquina, ella es y punto.

Cuando salimos de nuestra vida (por lo menos de ésta), otra vez logramos esa ‘desnudez’ que tanto ansiamos, pero que parece cada vez más inalcanzable, cada vez más, pasajera de otra vida. De esta forma volvemos a conectarnos con nuestra esencia. Queda atrás todo lo construido y soñado, todos los recuerdos, todas las vivencias, todas las gentes… empieza nuestro ‘vuelo supremo’ como decía el poeta costarricense Julián Marchena (“…y cuando sienta el corazón cansado/morir sobre un peñón abandonado/con las alas abiertas para el vuelo”).

Canción 6: Nuestras joyas, nuestras memorias

Y otra vez traemos al discurso a esos altares. Éstos con nuestra partida, quedan extendidos sobre el lienzo de la vida, decorados en su etapa ‘final’, como monumentos a nuestra existencia pasajera, pero que sin duda van a ser modificados por el recuerdo y por las gentes. Al final nos llevamos la vida y la muerte, los sueños y la racionalidad, la magia y la conciencia, todos en su aspecto más subjetivo, más propio, pero a la vez ajeno.

Canción 7: Un mapa de una noche


Por último, creo conveniente extender una representación espacial-simbólica que nace del escenario final de la Obra mencionada, éste puede ser un punto para una nueva interpretación, pero a la vez, una alegoría a la vida, a nuestras vidas, a la totalidad de la vida-muerte.


No hay comentarios:

Publicar un comentario