Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Sendas de nostalgia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sendas de nostalgia. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de febrero de 2015

Al cruzar el cristal

Por Adrián Valenciano S.

Si dijera que estas letras no se tiñen de azul, simplemente no diría. 

Un agosto pálido, nostálgico e inesperado, apenas nacía, de la matriz más nefasta y mediática, de la inmediatez de la información. Y es cuando me doy cuenta que guardó sus cosas y miró el reloj. ¿Cómo es que estas cosas pasan? Pues sí, ha quedado ahí, fulminado por los quehaceres del bohemio, sin pena, pero con mucha gloria. Ahí no más permanece y está; abandonado en la pared azul.

martes, 22 de julio de 2014

Gotas nocturnas

Por David A. D.

I
Gota a gota se vacía el cántaro de mi ser. ¿No viste las gotas caer?

II
Respira hasta que tu alma rompa los límites físicos de tu cuerpo.

III
¡Mundo, no me mires así! Los colores vuelan y nadan, yo sólo sé caminar.

domingo, 29 de junio de 2014

El café de la tarde

Por Andrés Jiménez C.

A María de los Ángeles Jiménez B. 
Quien se dio cuenta que en el compartir 
está la magia de la vida.
¡Salud y Libertad!


El famoso café de la tarde, todo un ritual casi religioso que ha impregnado nuestras vidas y ha dejado uno que otro recuerdo inolvidable cercano o lejano a nuestros presentes. 

Mientras escribo estas líneas vienen a mi mente un sin número de anécdotas sucedidas en esas horas del café, momentos dulces y no tan dulces; espacios acogedores y no tan acogedores; conversaciones galácticas, terrenales y espirituales.

domingo, 1 de junio de 2014

Momentáneos caminos

Texto y foto
Por Andrés J. C.

Y ahí estaba yo, sentado y pensativo preguntando cuánta cosa se imagina uno en un espacio no tan cotidiano, trataba de buscar las huellas que me llevaron hasta allí. Mis latidos se agitaban tranquilamente. La certeza de saber que todo se va a resolver es lo que me tiene en una vigilia constante, por lo menos eso es lo que creo, o lo que quiero creer.

Estando ahí, en ese adentro, sabía que existía un afuera cargado de una realidad que sentí y que viví en algún tiempo, pero que ahora siento como si se me estuviera negando. Quiero salir, basta ya, no quiero estar más acá, me voy bajo mi propia responsabilidad, o ese es mi pretexto, quiero creer que tengo responsabilidad.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Ley de Pertenencia: Concepción de un Deseo Perteneciente a lo Natural e Infinito.

Texto y fotografías por Diego Díaz Ch.
Dedicado a Chris McCandless (Febrero 12, 1968 – Agosto 1992)

Infinito Verde

Existe un lugar en el infinito verde, escondido en lo que todavía no se ha descubierto por el ojo superficial, lo que permanece virgen, totalmente independiente y autónomo de aquel animal con habilidad de racionalidad mayor. Pese a que está escondido para los ojos del materialista, abre sus puertas para los que lo buscan con paciencia y perseverancia. Cuando él es por fin encontrado entre las flores y los árboles llenos de color, un mundo totalmente diferente empieza a presenciarse, una realidad dispar que parece ser adictiva llama a aquel para adentrarme más en ella. Una realidad simple, pero especial.

Me encuentro aquí, totalmente sumergido en esta realidad que parece -de muchas maneras- ser nueva para mí, totalmente ajena a  las demás que he vivido. Porque este es para mí el entorno que el animal racional debería vivir por y para, esta es su libertad y su rebelión. En ese momento en que se sale del estatuto social, en aquel instante en que él/ella hombre/mujer se propone a olvidar un mundo material y sedentario, cuando se propone entregarse al mundo de la espiritualidad natural, cuando decide ser parte de su realidad, su entorno y naturalidad, él/ella se dará cuenta de aquella realidad, una la cual solo viví por unas horas, pero fue suficiente como para detentar  la preconcepción de en qué entorno se viviría en un futuro.

Escucho, escucho las aves en los árboles y las oigo cantar al ritmo del viento. Parecen estar escondidas en aquello que decidí llamar “infinito verde”, pues pasa que mis ojos no las pueden captar. Aun así, con un poderoso aullido escucho al lobo, aunque tampoco lo observo, posiblemente se esconde detrás del gran cuerpo leñoso, en aquella oscuridad infinita. Escucho el rio, aquel que pasa lleno de vida, recorriendo kilómetros para, igualmente, llenarnos de vida. Vengo a la realización de que no estoy en el infinito verde, sino soy parte de él, dependiente de él; soy parte de su infinito ecosistema, parte del árbol, de la vida que me ofrece. Perteneciente a la naturaleza, soy un animal, una especie, no soy menos ni soy más. Pertenezco y nunca dejare de hacerlo.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Instrucciones para enamorarse/amar/querer/desear (XXX)

Escrito por David A. D.

(La autoría de este ensayo en el fondo es colectiva, producto de una serie de lecturas, vivencias y conversaciones con amigos y amigas. El autor busca sintetizar las conversaciones intrapersonales provocadas por las interpersonales)

Amor. Enamoramiento. Cariño. Deseo. Utilizar cualquiera de dichas palabras provocaría una avalancha de preconceptos, imágenes emotivas y hasta rostros a cualquier persona, por lo tanto, con tal de abrir las posibilidades de interpretación se utilizará para englobar los conceptos anteriores y muchos más tres Xs. Al ver “XXX” siéntase libre de rellenar el espacio con la palabra que en su interpretación sea más adecuada.

Ahora, existen dos grandes pasos para XXX, que son:

miércoles, 15 de enero de 2014

Ley de Pertenencia

Escrito por Diego Díaz Ch.

Observaba yo en mi última noche una variedad de cosas. La veía con los ojos que nunca antes la había visto, era una noche oscura, fría. No sabía si sentir nostalgia o algún tipo de felicidad por finalmente alcanzar a verla como se debe. Recordaba cuando pequeño decía: “Que fea ciudad” o alguna otra frase como “Nunca quiero vivir aquí”. Pero por supuesto no sabía lo que estaba frente a mis ojos.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Christopher y Mariana


Escrito por David A. Díaz

I

Tan solo unos minutos antes estaba con ella.


Mariana, una niña pequeña de piel morena, era un capullo de mujer que quitaba el aliento con su inocente sonrisa.

Todavía recuerdo como solía esconderse detrás de un árbol y se mostraba con un movimiento gracioso y delicado al inclinarse hacia un costado, una vez que yo realizaba el mismo gesto con mi cabeza, indicando que la había visto, ella volvía a esconderse para repetir lo mismo del otro lado del árbol como si fuera la primera vez que lo hiciera. Lo sorprendente era su sonrisa, cada vez que se escondía se escuchaba ese sonido cómplice, divertido, juguetón y delicado.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Nuestras despedidas

Escrita por: Andrés Jiménez C.


Inspirada en el cortometraje "Despedida" de Antonio Chamu

A todas las despedidas que fueron, que son y que serán... 
Que tus recuerdos sean siempre, solo tuyos.

La vida está llena de muchas despedidas, de distintos tipos y de distintos tamaños (si es que se pueden clasificar y medir); las cuales se pintan de diferentes tonos, y las cuales tienen distintos significados para cada persona. Cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo somos parte de algún tipo de despedida. ¡Oh bellas despedidas! Que haría yo, en mi insignificancia, sin ustedes. Gracias por ser parte de nosotros ¡Cuantas enseñanzas nos traen!