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jueves, 19 de abril de 2012

Lo que hablan las protestas...

Escrito por: Davida Araya D. y Andrés Jiménez C.


En alguna capital centroamericana, dos amigos conversan en medio de una protesta pacífica.

Roberto: ¿En verdad crees que logremos algo con esto?


Julio: Por supuesto, somos muchos, nos escucharan.

Roberto: ¿Quién nos escuchará? Si los medios de comunicación harán que parezca una protesta insignificante, y como no estamos generando un impacto real en menos de un mes se olvidará todo lo que aquí se dijo o se hizo.

Julio: Ahora que lo pienso, no es sólo que nos escuchen, o quién nos escuche, si no, lo importante es lo que sigamos haciendo después del día de hoy. Si nos quedamos tan sólo con salir a la calle un día es predecible que los resultados sean nulos.

Roberto: La “calidad” de la protesta es más importante que la cantidad. Si hoy generamos suficiente impacto en la sociedad puede que, como una bola de nieve de forma espontánea no se detenga provocando que continuamente crezca el movimiento social, logrando así resultados concretos.

Julio: Pero si no tenemos propuestas concretas y viables una gran protesta no servirá de nada ni mucho menos la violencia física. Una protesta no llegará a ser nada, sea grande o pequeña, de uno o varios días, si detrás de ella está ausente una planificación e ideas para postular, en busca de un futuro mejor.

Roberto: Es cierto, no pueden faltar las ideas coherentes para lograr un futuro mejor. Pero el mayor problema no es la falta de soluciones sino la falta de interés de las personas que tienen autoridad o poder para realizar esas soluciones. Violencia es que políticos corruptos roben millones al Estado mientras que cientos o miles de personas viven en condiciones de pobreza extrema.

Julio: ¿Estamos hablando entonces de una insurrección social? Donde si es necesario nos alcemos en armas ¿Estarías dispuesto a algo así? ¿Acaso eso es realista o necesario?

Roberto: Las circunstancias son siempre distintas, en algún momento puede que una insurrección de ese tipo fuese viable, pero hoy tal vez no. Coincidimos en que la acción por acción sin ninguna idea detrás no lleva a grandes logros. Deberíamos entonces preguntarnos ¿Qué ideas están detrás de nuestras consignas? ¿Por qué estamos aquí protestando?

Julio: Y no solo eso, sino también preguntarnos si ¿Nuestras razones para protestar son las mismas que las del resto de la población? ¿A quiénes representan nuestras consignas? ¿Estamos proponiendo alguna solución a los problemas?

Roberto: Y si estamos proponiendo una solución ¿Es esa solución realista? ¿Es la mejor?

Julio: Parece que tenemos mucho de que hablar...

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