Escrita por: Adrián Valenciano S.
Con el pasar de los años, visitando casi todos los días la Universidad de Costa Rica, compartiendo con gente de diferentes ámbitos: profesores, administrativos y hasta vendedores de popis; creo poder entender la sensación de un grafitero que harto de lo que veía, plasmó un pensamiento en la pared de la Biblioteca Carlos Monge Alfaro:“Plaga de pipis azota UCR”, siendo este el grito al cielo que pegó aquel, probablemente estudiante, por medio de un spray y un poco de euforia en aquel muro. Al leer esas palabras, se me vinieron un sinfín de sensaciones y pensamientos a la cabeza y claro, me sentí un poco identificado.
Y es que tiempo atrás ya me venía cuestionando por qué en la U se veían tantos estudiantes estables económicamente, por qué todos los parqueos estaban abarrotados, por qué ahora algunas asociaciones de estudiantes solo están pendientes de la fiesta de final de semestre y no de las demandas de sus compañeros.
Algo extraño
pasa, la educación superior se encuentra en un limbo. Esa plaga de pipis se puede deber a muchas razones, pero yo
personalmente, he sacado mis conclusiones.
El único requisito para ingresar a una Universidad Estatal, aparte de la obvia aprobación de la secundaria, es una tediosa prueba de admisión. Personalmente no creo en lo más mínimo en ella y ¿Por qué? Porque ponen a competir estudiantes egresados de colegios privados contra los graduados de educación secundaria pública. Y salvaguardando algunos casos, la educación privada a nivel de colegio supera por mucho la brindada por el Estado, lo que le da mucho más ventaja al estudiante de educación privada.
Es acá donde se
genera la paradoja: un estudiante proveniente de un colegio público que no posee
buenas bases académicas, no logra entrar a una Universidad Estatal, simplemente
por no aprobar un examen de admisión. ¿Qué hace? Saca un préstamo para estudiar
en una universidad privada, trabaja de noche para saldar sus deudas y en lugar
de mejorar su condición social, empeora porque necesita ese ansiado título para
alcanzar la relativa estabilidad laboral. Por el contrario, aquel adolescente de
mejor situación, el cual pagaba una mensualidad no menor a los 100 mil colones en su colegio privado, logra entrar a la Universidad de Costa Rica, por ejemplo, obteniendo una doble
satisfacción ya que aquella cuota mensual de 100 mil colones al mes se reduce a 37
mil colones mensuales, realizando el cálculo a cuatro meses que es aproximadamente el semestre efectivo, además de recibir una educación
excelente, sin querer desprestigiar la educación superior privada.
Hay una
incongruencia entre educación secundaria privada excelente y educación superior
pública excelente. Si bien es cierto que hay educación superior privada excelente, ésta la puede adquirir únicamente aquel que paga grandes cantidades de dinero, es
decir, no es igualitaria y mucho menos inclusiva.
La idea a la
hora de la creación de las Universidades Estatales era darle educación al que
más lo necesitaba, al que no puede pagar 500 mil colones por un cuatrimestre,
al que vive lejos de San José, Cartago, Heredia o Alajuela y necesita hasta una
residencia para poder estudiar, pero yo veo realidades completamente distintas.
Parqueos abarrotados (de nuevo), piñatas
con las becas, aulas de generales repletas de estudiantes de colegios privados,
indiferencia social, etc.
Lo más difícil
de todo esto es encontrar soluciones. La educación es un derecho y no se le
puede negar a nadie, pero las instituciones deberían de regular mejor su
sistema de admisión, hacerlo más inclusivo, un mejor estudio a la hora de otorgar
una beca o impulsar programas como el de Admisión Restringida del TEC, donde
estudiantes de zonas marginales o fuera del GAM, son admitidos en la
institución aún sin haber aprobado el examen de admisión, únicamente por su
condición social.
Personalmente
pienso que se debe de hacer conciencia, no ignorar lo que está pasando, tener
claro que estudiar es un derecho para TODOS, independientemente de la condición
social o económica en la que se encuentre. Repensar los sistemas de admisión y
sobre todo, no perder el norte social que tenían las universidades del Estado
en sus inicios.
Aquí les dejo, para aportar al tema, un artículo que defiende la teoría de que los colegios públicos o privados no tienen mucha diferencia, sino que en realidad lo que hace el cambio es la condición socioeconómica del estudiante (http://www.semanariouniversidad.ucr.cr/component/content/article/2172-Opini%C3%B3n/10433-icolegios-privados-o-condicion-socioeconomica.html) y también un video de un discurso de Salvador Allende en la UNAM muy relacionado con el tema (http://www.youtube.com/watch?v=CXv2C8bsPnA).
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