Por: Adrián Valenciano S.
¡Hay que estudiar, hay que
estudiar, el que no estudia se parece a Nicolás! De esta forma, un grupo de
unas 50 personas cantaban, quienes se adornaban con pancartas, gorras, suéters y camisas con la bandera
venezolana (Grupo 1). Cuando se iban aproximando al costado norte del auditorio
de Derecho, otro grupo de menor tamaño (¿y qué importa el número?) los esperaba
con los brazos entrecruzados para evitar su paso (Grupo 2).
A esta altura yo no sabía
lo qué pasaba, no sabía quién convocó, ni qué reclamaban los grupos, yo era un
espectador más. El encontronazo inicial fue intenso. Cuando quedó el Grupo 1 y el
Grupo 2 cara a cara, muchos se quedaron fríos, no sabían qué hacer ni qué
decir. Cuando un señor entrado en años (unos 60 y del Grupo 2) decide romper el
hielo tirando al suelo una pancarta del Grupo 1, yo esperaba que la cosa se
descompusiera un poco, pero ¡No! Un compañero rápidamente le llamó la atención
y exigió respeto.
Debo admitir que eso me
desmotivó, por la adrenalina que sentía en ese momento quería ver algo más,
pero eso no iba a suceder; ni en ese momento ni en los siguientes 50 minutos
que permanecí en el lugar.
Si bien yo no estaba del
todo informado de la actividad a realizarse en el Auditorio, algo sí tenía
claro y es que Nicolás Maduro Moros NO iba a asistir a dicha actividad, entonces
me pregunté: ¿Qué sucede con esta gente? (tanto Grupo 1 y Grupo 2) ¿Por qué han
venido hoy acá? ¿Quién quiere que los escuche, o en el mejor de los casos, los
grabe y entreviste?
¡Chávez no se murió, Chávez
no se murió, Chávez se hizo millones, se hizo millones, Chávez soy yo! Ese era
el nuevo grito de guerra. ¿Guerra? Sí guerra, cual Guerra Fría. Grupo 1 y Grupo
2 hicieron eso durante 50 minutos, guerra de palabras, discusiones que flotaban,
pancartas con mensajes y consignas para el Gran Ausente, pero ¿al final? Nada.
¡Aaaaaaaaaleeeeeeeeerta,
alerta, alerta, alerta que camina, la espada de Bolívar por América Latina! Era
el nuevo contraataque de Grupo 2. Mientras tanto el 1 -que ya estaba acorralado
a ambos flancos por Grupo 2- seguía discutiendo e intercambiando palabras
vacías y al aire.
-¡Pipis!
-Asesinos.
-¡Vividores!
-¡Fascistas!
-¿Quién llegó?
-Evo, Evo.
-¡Fuerza Evo!
-¡Viva Bolivia!
¿Evo Morales Ayma? Claro,
él es quien está hoy acá, pero: ¿Maduro? ¿No vino? No, tal vez alquiló todo un
piso en el hotel Marriot o está en
Nicaragua con el Comandante en Jefe, o anda cenando con Villalta, o se fue a volar con un Pajarito. ¿Para mí?
Vino el doble de Maduro.
Foto por: Adrián Valenciano S.
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